Un poco de Sol

Luego de los hallazgos que ha hecho la ciencia sobre el daño que produce la radiación solar en las células de la piel, nadie se atrevería a defender hoy en día terapias como los baños de sol que hace algunas décadas se consideraban saludables. Pero el bloqueo absoluto puede acarrear problemas como una baja síntesis de vitamina D, cuyo déficit se asocia a ciertos tipos de cánceres. Acá, un repaso para volver a acercarse al sol de una manera responsable.

Luego de los hallazgos que ha hecho la ciencia sobre el daño que produce la radiación solar en las células de la piel, nadie se atrevería a defender hoy en día terapias como los baños de sol que hace algunas décadas se consideraban saludables. Pero el bloqueo absoluto puede acarrear problemas como una baja síntesis de vitamina D, cuyo déficit se asocia a ciertos tipos de cánceres. Acá, un repaso para volver a acercarse al sol de una manera responsable.

Antes de que el danés Niels Finsen recibiera el Premio Nobel de Medicina en 1903 por demostrar los efectos beneficiosos del sol sobre la salud, varios sabios y médicos de la antigüedad –como Avicena o Hipócrates– eran partidarios de la Helioterapia o exposición a la energía solar con fines terapéuticos. A principios del siglo XX, en Europa e incluso en Chile, florecieron sanatorios donde se tomaban baños de sol para curar enfermedades como la tuberculosis, afecciones cutáneas o el raquitismo. Pero en el mismo siglo, cuando se demostró que la exposición solar podía dañar las células de la piel, comenzaron a sonar fuerte las voces que –desde la comunidad científica y la industria dermocosmética– llamaban a bloquearse del sol por completo. “En la década de los 80 se comprobó que el hombre había afectado la composición de la atmósfera debido al empleo masivo de los clorofluorocarbonos (CFC), lo que provocó una disminución del ozono, que absorbe la radiación UV-B solar. Esto provocó una sobrerreacción mundial y se pensó que todos íbamos a morir quemados por el sol y contraer cánceres de todo tipo”, afirma el biólogo Sergio Cabrera, profesor titular del Instituto de Ciencias de la Universidad de Chile y experto en fotobiología.

Falta de vitamina D

“Efectivamente hay estudios que relacionan una mayor exposición a la radiación UVB con mayor incidencia de cánceres a la piel, pero los de tipo no melanoma, que son los cánceres con menores tasas de mortalidad”, explica el biólogo Sergio Cabrera, quien desde hace 24 años monitorea el radiómetro de filtros que posee la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile para medir en forma permanente la radiación UV solar en Santiago. “Con estas mediciones podemos afirmar que la radiación ultravioleta-B no ha cambiado en los últimos 24 años. La disminución del ozono es solo primaveral, –de septiembre a diciembre– y antártica, es decir sobre el continente antártico. No afecta mayormente al resto de Chile”, afirma el científico.

Cabrera explica que después del pánico que generó el adelgazamiento de la capa de ozono, en 1989 se firmó el protocolo de Montreal, que comprometió a los líderes mundiales para que tomaran medidas que revirtieran el adelgazamiento del ozono en estos lugares, lo que según él, está surtiendo efecto. Además, gracias a los compromisos que exigía el Protocolo, la comunidad científica ha avanzado mucho en el estudio de radiación ultravioleta, ozono y salud humana.

“Los científicos noruegos han hecho muchos estudios y algunas de las conclusiones más importantes a las que han llegado es que en zonas de menor radiación ultravioleta-B se producen mayor número de cánceres de mama, próstata, estómago y otros órganos no expuestos, lo que se ha interpretado como resultado de una menor síntesis de vitamina D en las personas que reciben menor radiación. Esta vitamina es indispensable en todos nosotros y para lograr niveles óptimos de ella es necesario recibir radiación UV solar, ya que el organismo sintetiza el 90% de la vitamina D por la exposición al sol y solo el 10% es posible obtenerla por la ingesta oral”.

“El sol es uno de los mejores agentes naturales de curación cuando se usa correctamente. Aplicándolo 2 o 3 veces por semana, las personas que sufren diabetes, artritir o afecciones resporatorias pueden experimentar una evidente mejoría”, dice el orientador naturista Juan Quintero, quien realiza una terapia solar.

¿Por qué daña el sol?

La radiación UV o ultravioleta es una de las formas en que la energía radiante del sol se propaga a través de la atmósfera por ondas electromagnéticas. Según la longitud de estas ondas, la radiación UV se clasifica en B (Burning) y A (Aging). La más dañina es la radiación UVB, de onda más corta –entre 280 y 315– y mayor concentración de energía. “Esta radiación produce una apoptosis o muerte en las células de la piel, interfiriendo en el proceso natural de regeneración celular. Al cabo de mucho tiempo, las células dañadas pueden dar origen a cánceres de piel de tipo no melanoma”, señala el biólogo Sergio Cabrera. El daño de la radiación UVA se relaciona con el envejecimiento prematuro. Según un estudio del Instituto de Investigación Médica de Queensland, Australia, el uso de un factor 15 bloquea el 94% de los rayos solares y reduce en un 24% la aparición de arrugas, en un periodo de 4 años y medio.

La ilusión de protección

sol3“Es importante no tener una neurosis contra el sol, pero sí siempre estar protegidos”, dice la dermatóloga Tatiana Riveros, quien fue asesora del Ministerio de Salud en la elaboración de la Guía Técnica Radiación Ultravioleta de Origen Solar. Además de la relación directa entre radiación UVB y cánceres de piel de tipo no melanoma, la dermatóloga añade que, según datos de Skin Cancer Research, los niños que han tenido más de tres quemaduras fuertes por sol (con ampollas), tienen hasta el doble de probabilidades de desarrollar un cáncer de tipo melanoma en su vida adulta. “Los términos pantalla total y bloqueador solar no se deben usar, porque no son correctos y dan una falsa sensación de protección completa. Según el nuevo reglamento del Instituto de Salud Pública, solo se deben llamar fotoprotectores o protectores solares”, dice la dermatóloga y agrega que antes que el factor solar, para una protección efectiva lo más importante es no exponerse en las horas de mayor radiación, permanecer siempre bajo la sombra, cubrir el cuerpo con ropa de algodón, usar sombrero y anteojos, y en quinto lugar, aplicarse un fotoprotector. Una buena polera de algodón de color oscuro, mientras esté seca, protege más que cualquier factor solar”, señala la especialista. Para la síntesis de vitamina D, según la doctora Riveros, basta con la exposición incidental al sol en las extremidades, cuando se realizan actividades cotidianas como caminar de la casa al supermercado o al paradero de micro.

“Algunos estudios han mostrado que en zonas de menor radiación solar hay más cánceres de mama, próstata, estómago, lo que está relacionado con una baja síntesis de vitamina D, cuya acumulación en el organismo depende un 90% de la exposición al sol”, señala el fotobiólogo Sergio Cabrera.

La terapia solar

En la Villa Vida Natural que fundó el doctor Manuel Lezaeta Acharán, el orientador naturista Juan Quinteros realiza una terapia en la que el sol actúa como agente curativo y que se practica como parte de algunos de los programas integrales que ofrece ahí. Con el cuerpo desnudo y cubierto con una manta de algodón, el paciente se tiende directamente bajo el sol por cerca de 40 minutos, con la cabeza bajo la sombra. La idea es que llegue el calor natural, pero proteger a la dermis de la radiación UV. “En ese tiempo el cuerpo logra una reacción circulatoria, nerviosa y térmica en la piel, abriendo los tres millones de poros que hay en ella y produciendo un drenaje linfático natural. Se termina con una ablución fuerte de agua fría, con lo que se consigue el equilibrio térmico que, según la doctrina del doctor Lezaeta, permite recuperar la salud”, dice el orientador Juan Quintero.

Según esta doctrina, las dolencias se producen cuando no hay un equilibrio entre la temperatura externa e interna del organismo, que debe ser de 37 ºC. Para equilibrar las tres temperaturas del cuerpo –basal, corporal y local–, el doctor Lezaeta Acharán desarrolló una doctrina que busca restablecer el equilibrio de estas temperaturas usando agentes naturales como el agua fría, el aire, el sol y la alimentación crudívora.

“El sol es uno de los mejores agentes naturales de curación cuando se usarcorrectamente. Aplicándolo 2 o 3 veces por semana, las personas que sufren de diabetes, artritis o afecciones respiratorias pueden experimentar una evidente mejoría”, señala Quintero. La terapia solar también es parte del programa antiestrés de la Villa Vida Natural, que incluye cataplasmas de barro, baños de vapor y sesiones de yoga. Fono 2716 3250 www.vidanatural.cl

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12:42, el mediodía solar

En verano las 12:42 es la hora en que los rayos solares caen sobre Santiago en un ángulo de 10 grados respecto al cénit (90 grados). En lenguaje científico, se le denomina mediodía solar, y coincide con el momento en que más daño puede provocar la radiación UV. “Lo prudente sería no exponerse al sol tres horas antes ni después del mediodía solar. Fuera de este periodo sí es recomendable tomar un poco de sol sin bloqueador para promover la síntesis de vitamina D en el organismo, cuyo déficit se asocia a mayor incidencia de ciertos tipos de cánceres, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, alergias e hipertensión”, explica el biólogo Sergio Cabrera.

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